 |
 |
“Instrucción
General y Particular de la Provincia de Venezuela”
Fue
el vizcaíno Joseph de Olavarriaga quien elaboró,
a solicitud del Virrey de España en la Nueva
Granada, el informe que permitió conocer el
potencial económico de Venezuela a comienzos
del siglo XVIII. El documento se llamó “Instrucción
General y Particular del estado presente de la Provincia
de Venezuela en los años de 1720 y 1721”.
Dicha memoria, que reposa actualmente en la Academia
de la Historia en Caracas, describe en detalle la
situación económica y financiera de
Venezuela, sus recursos agrícolas y pecuarios,
su movimiento comercial y la fortificación
de sus costas y ciudades. Preocupado por la falta
de explotación de estos recursos por parte
de la Corona y alarmado por el contrabando creciente
que ejercían ingleses, franceses y holandeses,
propone Olavarriaga la creación de una Compañía
que velara por los intereses de España en la
Provincia. Consigue entonces “... que el Ministro
de Felipe V se interese por el proyecto y conceda
a la provincia de Guipúzcoa el comercio de
la de Caracas (o Venezuela) para que, formando Compañía
la disfrutase con la precisa carga de resguardar su
dilatada costa del ilícito comercio de extranjeros...”
*
Creación y disolución
de la Compañía Guipuzcoana
La
Real Compañía Guipuzcoana fue constituida
el 25 de septiembre de 1728, en virtud de una real
cédula que expidió el rey Felipe V,
para que existiera un comercio recíproco y
exclusivo entre España y la provincia de Venezuela.
“...Del puerto de Pasajes (Guipúzcoa)
zarpan el 15 de julio de 1730 los tres primeros navíos
rumbo a Venezuela, el San Ignacio, el San Joaquín
y el Guipuzcoano, seguidos tres meses después
del Santa Rosa”*. Acompañado por 561
soldados que asegurarían la protección
de las costas venezolanas, Pedro Joseph de Olavarriaga
navegó en calidad de primer director la Compañía,
llegando a Puerto Cabello el 4 de septiembre de ese
año.
Operó desde 1730 hasta 1785, y tuvo gran influencia
en el desarrollo económico, social y político
de la colonia. Trabajó a base de acciones pertenecientes
a capitalistas vascos, principalmente de la provincia
de Guipúzcoa en el norte de España.
El contrato contemplaba que la empresa tendría
el monopolio comercial con la provincia de Venezuela.
Así, era la única que podía vender
toda clase de mercancías importadas; e igualmente
sólo ésta podía comprar los productos
y llevarlos a España. Estaba facultada para
llegar indistintamente a los puertos de La Guaira
o Puerto Cabello, pero en España debía
partir de Guipúzcoa y de regreso atracar en
Cádiz.
El
establecimiento de esta compañía significó
un cambio profundo en el sistema de comercio tradicional
de la provincia de Venezuela, pues al tener monopolio
del comercio entre España y la provincia, controlaba
los precios de los bienes y los fijaba a su conveniencia,
en perjuicio de los consumidores y de los productores
locales.
A raíz de esto, diversos sectores de la población
(hacendados, comerciantes, contrabandistas y campesinos)
rechazaron la permanencia de la empresa en tierras
venezolanas. Los hacendados y los mercaderes venezolanos
se opusieron a través del Cabildo de Caracas,
mientras que la primera acción violenta la
encabezó el zambo Andrés López
del Rosario, conocido como ‘Andresote’,
quien entre 1732 y 1735 armó a esclavos y negros
libres para proteger el comercio ilegal de los holandeses
en la región del río Yaracuy y las tierras
cercanas a la costa.
Finalmente, fue la revuelta de Juan Francisco de León
la que estremecería las bases de la Compañía
Guipuzcoana y cambiaría su naturaleza. Se inició
el 2 de abril de 1749 en Panaquire, y se extendió
por casi tres años. León contó
con el apoyo del Cabildo, la nobleza, el claustro
universitario y los más diversos sectores de
la sociedad colonial, quienes lo instaron a mantener
su posición y a protestar contra la Guipuzcoana.
Se buscaba era la expulsión de la compañía
de la provincia.
Esta insurrección obtuvo grandes logros ya
que consiguió que el Rey de España acogiera
las acusaciones en contra de la empresa y tomara medidas
al respecto. Entonces, se creó una Junta Reguladora
de Precios, lo que incidió en un alza considerable
en los precios, que alcanzaba hasta un 80%. Además,
se les cedió a los hacendados y cosecheros
un sexto de la capacidad de los barcos de la empresa
para que remitieran por su cuenta productos a España
y se les permitió adquirir acciones de la compañía,
con lo que comenzaron a percibir beneficios de ésta.
Con
el establecimiento en 1776 de la Intendencia del Ejército
y Real Hacienda, la Compañía Guipuzcoana
fue sometida a controles más rígidos
y se le redujeron sus privilegios. En 1779, la guerra
con Gran Bretaña le impidió cumplir
con sus compromisos con España y la provincia
de Venezuela. Así fue como el 10 de marzo de
1785, por una real cédula, se ordenó
su disolución.
Fuentes:
*URIARTE, Gaizka: “El Vasco Olavarriaga, un
analista ilustrado de la economía venezolana
del siglo XVIII” en La Real Sociedad Bascongada
y América, Fundación BBVA, 1992
|
|
|
|